TOMO VI

 

Sábado 21 de abril de 1984.

 

Los preparativos para la ida a Tequisquiapan siguen y siguen. Marcela ya regresó y mañana, iremos a casa de Ardi a hacer el menú y el lunes

         ¡YUUUPIIIIIII!  ¡Bye!

 

Hoy salí desde las 11:00 de la mañana con Hugo, fui a su tienda y ahí esperamos a que se hiciera tarde para cerrar, luego fuimos a casa de él a comer y pasé una tarde aburrida, con ganas de echarme en la cama y dormirme, platicamos y él habló más que yo para variar y yo, sólo cambiaba de tema, no sé como no se da cuenta de que a veces me harta. Quizá las caras que le hago no le dicen nada.  Cuando me trajo, me fui a caminar a la Zona Rosa con Pancho, mi abuela, Ella, mamá y yo. Vimos aparadores, cueros y maricones. Después nos dimos un “atracón” como dice mi tío y nos regresamos.

 

Durante el camino, mamá y yo, nos peleamos:

-        ¿Y qué? ¿Le dijiste a Hugo que estábamos en una mala situación económica?

-        Si

-        Pero ¿Por qué? Me choca, podías haberle dicho que…

-        ¿Qué estábamos en la gloria?  La próxima vez que me hable le diré “Hugo, somos  ricas, nos sacamos la lotería” ¿Qué tiene que se lo diga, es la verdad ¿o no? Me choca estar cubriendo las apariencias ¡o crees que lo va a publicar en un periódico! Seguramente, me ha de decir “Cris, regrésate con tu papá, él si tiene dinero” -¡NO! Nunca hubiera dicho esto último, se puso energúmena.

-        No, ya sé que eso no, no seas pendeja.

-        Pues es que…

-        No seas pendeja

-        No me hables así, como le hablas a las de tu oficina. Sólo te falta decirme “compañera”

-        Te voy a romper la boca

-        Si, pero no soy pendeja- Que mi mamá me diga así, es algo que verdaderamente me duele, después dijo

-        Ya no hay que discutir.

Y seguimos caminando como si nada  hubiese pasado. A la siguiente cuadra ya estaba olvidado, pero en ese momento, yo sé que las dos nos arrepentimos de habernos dicho esas cosas.