Tomo X

Domingo 12 de mayo.

 

Hoy hice el amor con Leonardo en mi casa y por primera vez, creo que si llegué  al orgasmo. Me lastimó al principio y saltamos de nuevo con un ruido de la ventana. Estoy triste, porque pronto se fue, como si sólo hubiese venido para eso. Fue muy padre.

 

Lunes 13 de mayo

 

Hace mucho que no escribo, porque no he tenido tiempo, los días se me han ido como el agua simplemente, rapidísimo.

Bien, tengo que empezar desde el sábado antepasado, en el que íbamos a hacer una pijamada después de una fiesta. Las invitadas eran las mismas, las de siempre, pero a la mera hora, sólo llegó Leo. Adriana con Pink, Marcela con Fernando y ya. Llegamos Adriana y yo. Pink había ido a casa de Adriana por nosotras ya muy tarde y yo, que había pasado ahí desde la mañana tratando de nadar, pero cayó un aguacero,  en suma no hicimos nada.

Llegamos a mi casa, mi mamá se había ido con Marcos, no se a dónde. Ya lo habíamos acordado, porque la pijamada sería en mi casa y queríamos estar solas. Arturo con papá, mientras yo me bañaba y arreglaba a las 6 de la tarde, Marcela, Fer, Francisco, Adriana, Leo y Leonardo tomaban vino blanco y oían música, platicando y esperándome, era temprano aún y la fiesta era en casa de la cuñada de Pablo, o sea que estaba como a dos cuadras de distancia. Me acabé de vestir y Leonardo se metió al baño conmigo y me empezó a peinar con la pistola, no le gusta que me peine con tenazas. Le gusta que salga así greñuda y a mí me gusta que me mime de ese modo, que se preocupe y que me trate como su niñita a la que tiene que peinar y pintar. Leo sólo reía y me dijo a solas

-          Ustedes ya parecen esposos-  Y tenía razón, porque yo así lo había sentido.

-          Vámonos ya Cristina. Me dijo y haciendo que todos salieran, apagó las luces y cerró la puerta.

La fiesta estaba llena de gente, gente conocida a la que empecé a saludar en cuanto entre, Leonardo había desaparecido cuando voltee a buscarlo, pero no me faltaba con quien estar, pues todos me saludaban; mucho ruido. Por parejas desaparecieron mis amigas, a veces bailaban, a veces las veía afuera platicando. A veces también bailamos las tres frente a los tres y para mí eso era lo mejor de la fiesta. Vi a muchos, hasta a Beto y a Magda; pero faltaba Lourdes que hacía una semana la habíamos despedido, la extraño algunas veces como esa, también Marcela siente lo mismo y si ella hubiese estado, la fiesta hubiese sido un poco diferente para bien. No todo el tiempo estuve con Leonardo, sería mucho pedir, pero me divertí mucho. No había hora de llegada a mi casa, estábamos solas y parecía que por primera vez en toda la historia de nuestras amistades, no nos sentíamos presionadas, porque alguna tuviera que llegar. A las 2:30 nos fuimos e invitamos a Leonardo, el Pink, Fer y Javier a cenar, pero llegó una manada y por desgracia, a mí no me alcanzaba la cena para todos, o sea que  hecha a la mitad, tuvimos que guardarla y ofrecer café con un delicioso pastel que Leo había traído.

Como a las 3:30 se fue la bola y tras de ella, los galanes.

-          Ahorita regresamos

Pensamos que irían por una botella, pero llegaron después con una bolsa llena de taquitos de carne al pastor, con cebollitas y salsa roja.

-          ¡Que lindos!

Martes 14 de mayo

 

Estoy aquí triste, esperando la mala noticia que hemos esperado todos, estos últimos meses. Ya otra embolia, ya un derrame grande de sangre por el ano; ya no ve, ya no oye, vomita sangre y las ideas son absurdas y enredadas.

Ayer se lo tuvieron que llevar en la madrugada al Hospital de Londres y de ahí, hoy,  ahorita, cuando por fin consiguieron una ambulancia a las 8:30, se lo llevan al Centro Médico con esta lluvia y este calor tan loco. Pobre abuelo, a de querer morir seguramente. Nunca olvidaré sus palabras cuando mi tío Pancho se regresó a España hace unos 4 días.

-          Ahora sí, puedo ya morirme

Qué triste, que piquete tan suave, profundo y doloroso me hace llorar cuando pienso con coraje que quería ya morirse, que está dado por vencido; la muerte nunca estuvo pensada de ese modo para un abuelo al que siempre vi bien alto, bien derecho, viendo hacia  adelante; acariciando las cabezas de sus nietos con una sonrisa. Y ahora tengo  que ver y soportar que esté acostado, a medio hueso con suero y sangre ajena, sin oír y casi no ver. Con mi abuela siempre a su lado temiendo lo peor y rogando a Dios no morir antes que él, porque como se cuidaría. . . ella lo dijo. Los hijos casi desechos y también esperan, con miedo sin querer hacer ningún comentario unos a los otros.

 

. . .  yo. . .  sólo estoy triste, llorando  de vez en cuando y pidiendo a Dios qué si se lo va a llevar, sea rodeado de sus hijos y tranquilo, que seguramente es lo que él desea.

 

16 de mayo de 1985

 

Cenamos y estuvimos  largo tiempo platicando en la mesa. Marcela no había ido y Fernando se fue, dejando al Pink en mi casa. Leo se metió a mi recámara a dormir y yo intenté seguirla, pero Leonardo.

¡No finja!

 

-          Por favor váyase ya Leonardo, nosotras nos vamos a dormir en mi cuarto y Francisco en el cuarto de Arturo.

-          ¿Porque me estás tirando mala onda? Yo quiero estar contigo, anda ven. Me tomó de la mano. Adriana y Francisco platicaban en la sala. Entramos a la recamara de Arturo y cerró detrás de él.

-          Yo también quiero estar contigo, me masturbo él primero; ahora con las luces apagadas. Pronto amanecerá, ya se podía ver el cielo un poco iluminado, pero no tanto como para iluminar el cuarto.

Yo estaba cansada, pero lo masturbé y lo logré, llenando mi boca de semen que escupí cansada en su estómago.

-          ¿A qué sabe?

-          Vamos, ¿qué nunca lo has probado? Que poco curioso eres

-          Si lo he hecho

-          ¿Entonces?

Poco tiempo después salimos y los cuatro platicamos en el balcón, las dos abrazadas a los dos. Congelándonos a pesar del sol que ya había iluminado todo.

-          Vámonos a dormir. Es más Francisco, nosotros, Cris y yo nos dormimos en el sillón; les sedemos la cama de Arturo, pero váyanse a dormir.

Después de muchos ruegos de Leonardo y míos se fueron a dormir. Saqué la camita de colchones de las sillas del comedor que siempre hago cuando se queda a dormir Marcos en mi casa. La pusimos en la sala y nos tiramos en ella

-          Imagínate Cris . . . ¡Cierra los ojos! Imagínate que estamos en un campamento en Cuautla y que son las 12 de la noche. Sonreí ya no tenía fuerzas para nada.

-          Cris. .. ya duérmete. Dormí unos 15 minutos. De pronto cláxones y gritos

-          ¡P I N K!

Me levanté y me asomé

-          Callate shhhhhhhh. Ahorita le hablo.

Pink se fue y Adriana quedo dormida. Volví a acostarme y a dormir otros 20 minutos o menos de pronto el timbre. Me levanté de nuevo, era el hermano pequeño de Leonardo, Nito

Salió al balcón y segundos después

-          Cris, duérmete otro rato, al ratito vengo.

Salió y cerró la puerta tras de él. Ya no pude dormir otra vez. Tuve que arreglar mi casa y bañarme, desayunamos y vinieron por mis amigas. Leonardo y yo teníamos una comida en Cuernavaca por el cumpleaños de uno de sus primos e iría toda su familia. Así zombis sin dormir nos fuimos. La carretera no fue larga y con Pablo que iba como cafre, fue más corta todavía.

La casa será muy grande, pero el agua de la alberca estaba verde, cosa que a todos les importaba menos a mí y a otros pocos. La familia estaba en su onda cuando yo entré y hubiese sido pedirle matrimonio a Leonardo el que me presentará. Su mamá se me acercó y me presentó como la novia de Leonardo, quizá la única atenta en esa familia.

Nadamos, comimos, bailamos y platicamos, la mayor parte del tiempo sin Leonardo para variar. El regreso la pasé dormida con la cabeza en el pecho de Leonardo. Desperté al entrar a México. Estuvo de lujo ese fin de semana, me encantó TODO.

 

17  de mayo de 1985

 

Y llegó el 9 de mayo, sí habría serenata para mi mamá, pero era de Marcos.

-          Sería mucho pedirle a Leonardo que te trajera serenata ¿No crees ma?

-          ¡Que mala eres!

Esa tarde la había pasado en casa de mi abuela, habría una cena en la noche porque mi tío Pancho se iría de regreso a España al otro día.  Mi mamá  llevó la cena ¡mmmmm deliciosa! Siempre ha guisado bien, toda la vida “cuando quiere”. Regresamos a casa como a las 9:30 o 10:00 empecé hacer la casa, necesitaba que estuviese limpia y lo estuvo pronto.

Llegó Leonardo.

-          Pide permiso para ir a una cena en mi casa, vamos a traerle serenata a tú mamá.

Recordé mis palabra “sería mucho pedirle ¿No crees ma?”

-          En 10 minutos paso por ti.

Me cambié a la velocidad del rayo y me bañé, tendiendo que subir cubetas de agua de abajo, porque no había agua. Es mi récord, yo creo.

Estaban en la calle todos ¡hasta Marcela! Yo creí que no iría, pero si y no me explico por qué me alegré tanto de verla aquel día, me dio gusto que sus amigos fueran los míos o los míos lo suyos, como sea, me alegré de que Leonardo la tome en cuenta de esa forma, como si la hubiera invitado para que yo estuviera bien, no sé. A la primera casa que fuimos fue a la de Magda y Beto y en ese momento sólo éramos como 5. Cosme tocaba la guitarra, Magda no tiene hijos, pero eso no importaba.

-          Para que ya te animes. Le dijo Leonardo y todos nos reímos.

Empezó la serenata, fuimos como a 10 casas, las 2 o 3 primeras bien aguadas, todos cantando casi en silencio y con los brazos cruzados. Y después antes de la 4ª casa que fue la de Leonardo, éste consiguió tequila, no sé de donde lo sacó y ¡Oh cambio! Pero en serio, todos contaron a gritos en su casa, en el patio y su mamá salió con su mejor camisón; con los ojos pintados y con aretes, como si hubiera estado esperando todo el tiempo y de hecho lo estaba haciendo, toda la casa iluminada, la tele prendida y otra señora estaba con ella. Crucé el patio en medio de todos los que cantaban  y me acerqué a la puerta en donde ella estaba, le di un abrazo apretado, de esos pocos que se pueden disfrutar

-          Gracias Cristina, gracias

No sé si lo imaginé o si fue cierto que sentí su emoción.

Leonardo sacó  las tortillas de harina dulce que hace su mamá y nos las repartió a todos ¡Error! Todos comían y nadie cantaba. Para ese entonces ya éramos como 20.

Otras serenatas más y llegamos a casa de Marcela, ahí también estuvo padre. La mamá no sabía ni siquiera que Marcela no estaba en su cama y fue sorpresa. Se tardó mucho en salir, pero lo hizo, fui la primera en darle su abrazo mientras cantaban “Cariño”

 

Cariño, a tu lado no me importa nada

Y si miro al mundo

me hace gracia ver la gente

en su preocupación, nananananan

 

Después siguió mi casa

-          ¿Ahora un Critinazo?

-          Sale

¡Fue la mejor!

 

-          Cosme, por favor quiero que cantes la del andariego, O.K.

-          Pero sólo me la sé yo, y Mariano

-          No importa

Todos acomodados en las escaleras  empezaron a cantar las mañanitas, Leonardo me quitó las llaves; ya que yo en lugar de abrir cerraba. Abrió la puerta de par en par y entraron todos, prendí las luces y vi como mi mamá se ponía la bata y salía del cuarto, todos le aplaudieron y ella dio las gracias.

Empezó a tocar la guitarra y con las voces de Cósme y Mariano a todo volumen, siguiendo la letra de mis labios cantaban:

 

Yo que fui del amor ave de paso

Yo que fui mariposa de mil flores

Hoy siento la nostalgia de tus brazos

De aquellos tus ojazos

De aquellos tus amores.

Ni cadenas ni lágrimas me ataron

Mas hoy siento la calma y el sosiego,

Perdona mi tardanza, te lo ruego

Perdona a él andariego que

Hoy te rompe el corazón

Hay ausencias que triunfan y

La nuestra triunfo, armémonos ahora

Con la paz que en otro tiempo nos faltó

Y cuando yo me muera ni luz

Ni llanto, ni luto ni nada más;

Hay junto a mi cruz yo sólo quiero paz,

Sólo tu corazón si recuerdas

Mi amor una lágrima llévame por última vez;

En silencio dirás una plegaria y por Dios

Olvídame después

 

Esta canción siempre me ha identificado dentro de mi familia, solía cantarla mientras mi papá me acompañaba, chiflando en esas eternas carreteras. . .

 

Domingo 19 de mayo de 1985

 

Leonardo quería que le cantaran otra y lo hicieron, mi mamá cuando la oyó se atacó de risa viendo a Leonardo que cantaba y le devolvía la sonrisa bajando los ojos.

 

 

Ese con quien sueña su hija

Es él ladrón que os desvalija

De su amor soy yo, señora

Ya sé que no soy un buen yerno

(soy el mejor canturreó Leonardo)

Soy casi un beso del infierno

Pero un beso al fin señora

Piense antes de maldecirme

Que tuvo usted la carne firme

Y un sueño en la piel y un sueño en la piel

Y un sueño en la piel señora

De riada sirvieron las monjas, ni los caprichos

Ni lisonjas que tuvo a granel señora

No la educó, yo me hago cargo

Pa un soñador de pelo largo,

Que le va a ser usted señora.

Póngase usted un vestido viejo y

De reojo en el espejo haga marcha atrás señora…

Al color de la flor y

Al olor de la flor se le olvida la flor

 

Nunca había tenido, definitivamente un novio que pudiera cantar esta canción y que le quedara tan bien. La serenata fue algo larga y la más bonita que le hayan llevado nunca a mamá, todos cantaron muy bien y muy fuerte, pensé en los vecinos, pero sólo por unos minutos. Cuanto había terminado, yo estaba feliz, por fuera y por dentro; tan difícil que es estarlo por dentro, hasta dentro y yo lo estaba.

Hubo otras dos serenatas y todos se terminó, nuestras gargantas ya no deban más y eran las 2:30 o 3 de la madrugada. A esa hora, con ganas de dormir llegué a mi casa, pero Marcos llegó con la segunda y me la eché completa “por cortesía”.

 

Ese fin de semana no hubo más  nada; nos la pasamos en casa de Pablo el sábado en la noche, viendo la película “Bush Cassidy” fue todo.

Hace mucho que no teníamos un fin de semana semejante.

La semana estuvo normal, con un grave detalle, mi abuelo. No quiero escribir en este diario de eso, quiero que sea en el próximo diario.

 

 

“No está en tus manos saber,

Qué mundo vas a dejar a

tus hijos, pero sí  que hijos,

vas a dejar a tu mundo”

 

Dejo aquí algo que hicimos Leonardo y yo un día de abril

 

 

YO.- ¿Qué esperas de mí? ¿O te interesa que duremos? ¿Hasta dónde? Te gustaría a ti que llegáramos?

 

Nada mas  para la otra quítate los dientes o cortante las uñas (felicidades,  porque ya te quitaste el miedo)

 

Leonardo.- ¿Crees que haga alguna diferencia moral o ética entre lo de ayer y la total penetración?

 

Sí, creo que el placer ha de ser mayor y siento que lo que hemos hecho, es sólo para jugar – digamos- con nuestros cuerpos y darle placer, pero – espero que me respetes- hacer el amor bien es para mí tan importante, creo que es lo único que voy a poder darle a la persona que llegue a merecerlo. Lo he cuidado tantos años y creo que sería el mejor regalo que pudiera darle a la persona que se casara conmigo, me ha costado mucho trabajo, ayer me costó, sólo espero que esta persona sepa valorarlo ¿Sabes, lo que yo sentiría si no?

 

YO.- ¿Qué tanto % crees valer como persona, para que yo haga el amor contigo?

 

Tu primera pregunta no la entiendo;

¿Por qué?

Porque es una experiencia que puedes experimentar desde que tienes deseos sexuales. Que si creo que lo merezco?

¡Qué pregunta! Lo único que te puedo decir que espero que esto explique tu pregunta, es que creo que todo ser humano no tan sólo merece si no tiene derecho a experimentarlo y otra cosa, yo sé que si no hacer sexo no te mueres, pero casi.

 

LEONARDO.- ¿Te gustó conmigo? ¡ Claro ¡ Nunca lo he hecho con otra persona. Pero no me gustó que no me creas si me lastimas. No fue definitivamente lo que soñaba, pero me encantó.

 

YO ¿Hay algo o hubo algo en ese momento que te molestara mucho?

no

 

LEONARDO ¿Qué es lo que más te gusta sexualmente de los hombres?

 

Lo que más me gusta es que sepan el valor del tema, que sepan cambiar de forma de ser, dependiendo los gustos de la niña. Me gusta la caballerosidad y la sencillez desde un beso, hasta a lo que hemos llegado. Creo que para mí es importante siempre lo que el otro sienta, porque creo que aquí es precisamente donde entran los sentimientos y para mí estos en el sexo son importantes. Me gusta que esto ya se sepa, que no se tenga que aclarar. Aparte me gusta que se haga conmigo lo que sea sin verlo loco y a mí  hacer con el otro lo que sea  sin pena, ni pensar en nada, lo que se me antoje o se me ocurra aunque sean locuras o niñerías. Me gusta que el otro respete eso. Me gusta la limpieza y las manos en cualquier hombre, me llaman la atención.