TOMO IX

Miércoles 20 de marzo de 1985

HOLA CRISS, OH! ME EQUIVOQUE  CRIS.

Ojalá estés bien. Yo no    ya estoy hasta la madre o no ¡más lejos que hasta madre! Pero por otro lado, estoy contenta porque pon tú; en mi casa pienso que guala  venir, pero yo estando aquí con mis cuachalas todo se pone mejor. Adios, pa’que escriba Adriana. ¡¡¡NO MAS PRUEBAS!!!! 

Marcela marzo 85

 

Contunuación:

. . . el cual no debimos comprar nunca, porque cuando entramos al estadio de práctica, ya sólo vimos 2 jugadas, el himno y se acabo.

¡NO VIMOS NADA! Y COMO Leonardo no juega y sólo couchea, no estaba sucio cuando fue a las gradas con nosotros y se sentó a mi lado. Estuvimos pocos minutos, así y a nos fuimos, llegamos a la colonia y estuvimos platicando en bola en la calle un buen rato.

-      Bueno ¿Dónde va a ser la bisteciza?

-      No sé, que sea en casa de Pablo

-      Órale ¿Y la carne?

-      Nosotros la compramos

-      Yo pongo el queso

-      Y yo las tortillas

-      ¿Y el agua?

-      En mi casa hay fruta, podemos hacer agua

-      ¡Perfecto!

Nos movilizamos y como una hora después, todo estaba en casa de Pablo, una hora más tarde, nos encontramos tirados en el pasto comiendo carne, cebollitas y quesadillas, todos en círculo alrededor del anafre bien prendido por Leonardo. La tarde era tranquila y no hacía calor, había sol, pero también un aire suave y constante que me antojaba el respirar lento y profundo, mientras con los ojos cerrados, echada boca arriba, con mi cabeza en un cojín, con la mano de Leonardo en mi cuello, una de sus piernas junto a mí cara y su espalda recargada en mi pierna doblada terminando su cabeza en mi rodilla y oíamos sin oír una conversación sin chiste alguno de la mamá de Pablo. Junto a nosotros, Verónica y Pablo también acostados, del otro lado Fernando y por ahí tirado también Ecatl. Así permanecimos tooooda la tarde hasta que dieron las 7 y empezó a llover, tuvimos que meternos a la casa, en donde Pablo nos sirvió un jarabe o licor de zarzamora. Me lo tome rápido, sentada en la alfombra, dándole la espalda a Leonardo, con mi cabeza entre sus piernas. Estaba cansada, harta, triste por. . .  tal vez el vino y enojada, porque Leonardo se reía  y yo no entendía nada “el gansito” “el 69” ja, ja, ja. Me hartaron, Leonardo me tapó con el cobertor que traía y en bajito me dijo:

-      Estas estúpida, no entiendes nada

No era el camino para enojarme ¿o si? mil gentes me han dicho que no sé enojarme y eso es cierto, traté de ponerme seria y quité sus manos de mi cara. No me gustó que me dijera estúpida, no pude decir nada sin embargo, eran las 8 y yo tenía que irme, de pronto tocaron la puerta y eran unos tipos que buscaban a Martín, hermano de Fernando y Pablo. Resulta que se suponía que había atropellado a un amigo de Martín y lo había llevado a una clínica. Se fueron estos tipos e investigaron por teléfono. Todo había sido mentira y todo estaba tan raro, que pensamos mil cosas,  qué hacía el amigo atropellado en el eje a pocas cuadras de ahí, en una clínica en donde no daban servicio sábados ni domingos y que estaba hasta la colonia Roma. ¿Por qué habían insistido tanto en llevárselo, para ir a la clínica a ver a su amigo? ¡y un desconocido! ¿Por qué el atropellado había dado la dirección de un amigo en lugar de dar la de su casa que también está en la colonia? Todo era mentira sin duda. Llegaron de nuevo y Leonardo y yo fuimos a abrir.

-      ¿Esta Martín?

-      Si ahorita viene. Pero todo es mentira, que les pasa ya hablamos a la clínica y . . .  

-      Mira mano, te vamos a decir la verdad, somos policías. Venimos por Martín y por Ecatl

-      ¿Qué pasa?

-      Tú eres Martín

-      Si

-      Ven con nosotros, si tú no tienes que ver nada en el asunto, te regresamos y listo, no te pasa nada.

-       

Se fueron en su coche rojo, parecían guaruras y yo tenía miedo, una especie de miedo que nunca había sentido. Recordé la golpiza que vi que le dieron a un tipo unos guaruras en un coche como ese y sentí el mismo miedo “-En qué país estamos”.

-      ¿Por qué dejaron que se fuera?

-       

Le pregunté a Leonardo, pero no me contestó nada, Martín está bien, sólo eso me importa ahora, no le hicieron nada. No sé más, no he preguntado nada.

Me fue a dejar a mi casa, yo me sentía feliz de haber estado todo el día con Leonardo, pero como que no fue un día lleno; aunque pude interpretar que Leonardo hubiese querido que aquella tarde fuera eterna. No me lo dijo, pero lo sentí.

… Atención: Lo cuento al rato, Marcela quiere escribir lo que hicimos ayer.

Pues bien; que raro no! que yo me ponga a escribir en este  Diario!

Pues fíjate que Cristina me dijo que le pusiera la hazaña que tuvimos ayer martes 19, primero que nada yo (Marcela) fui al médico dietista y baje únicamente 5 kig ¡Que trauma!. El doctor me regañó. Bueno cambiando de tema cuando llegué del doctor fui a casa de Cris, Por unas hojas del trabajo de Derecho, su queridísimo Leonardo me pegó un AUATAZO!  Tremendo, total que le dije a Cris que me había llamado Lourdes y que me había dicho que fuéramos a su casa, total que quedamos en ir y yo, me retiré a mi casa. Pasé el trabajo a máquina, pero me faltó la 2ª. Parte, total que llegó Cris y nos fuimos a casa de Lourdes, nos sentamos y empezamos a escribir a máquina, todos hacían un escándalo con las fichas,  tremendo.

Al final acabamos y Cris y yo nos pusimos a jugar Pokar ( o como se escriba) yo no tenía idea de cómo acomodar las fichas, en la vida había agarrado un juego así, Cris si sabía, pero en ese momento no recordaba, total que Ricardo se puso disque a explicarnos, pero yo no entendí; sin embargo llegó Adrián y Leonardo y se pusieron a auxiliarnos, total Cris me ganó. Después reté para jugar dominó y Cris y Leonardo se fueron a la sala a oír música     (disque), tardísimo,  yo ya tenía que regresar, ya que me había escapado de mi casa, total que les dije,  es el último partido, pues ya me voy y todos ¿Cómo que ya te vas?

Pues si mis chulos me retiro, fui por Cris y OOOH!, me dio pena y me regresé, pero luego pensé, ya es tarde y volvía a regresar y le dije DISCULPEN QUE INTERRUMPA, pero ya me voy, total me despedí de todos de beso (que coraje) ya que Ricardo me dijo que si no se me caía el cachete, y Adrián me pregunto que con quien me iba, y le dije que con Cris; sin embargo nos acompañó y cargó la máquina de escribir. Salimos de la casa y Cris y Leonardo se quedaron atrás, Adrián y yo caminábamos y me empezó a preguntar que porque era tan seria, yo le dije que no!, entonces me dijo oye fíjate que me dijo Lourdes que querías conocerme ¡toing!, pues sí efectivamente, pero no nada más a ti ¡toing!

Cris y Leonardo que venían de simples atacados de la risa  y yo los oía, total que Adrián tiene 23 años, está más o menos guapo, esta nalgón y pues digamos que está pasable, Cris me contó que de regreso, él le comentó a Leonardo todo ¡Qué tipo no!.

Llegaron again a casa de Lourdes y siguieron jugando, dice Cris que Ricardo fregaba a Adrián con la canción del PUMA “Pareces feliz” y que el nada más se reía y pues fíjate que ya no se más.

Adiós, la, la,la

Disculpa el resumen ¿Qué te pareció?

 

Seguiré contando lo del Lunes con aquel boleto amarillo que pagué absurdamente.

 

Era lunes 18 según yo, Leonardo y yo cumplimos meses, en realidad debería ser el 16 que le di el primer beso en aquella fiesta de diciembre; pero sin embargo él dijo un día a Marcela que el 18 y yo le tomé la palabra. Él no sabía obviamente, porque nunca sabe esos detalles que para mí son importantes.

Llegué a mi casa feliz, no sabía si en realidad lo vería ese día, pero. . .  tal vez. Hice mis ejercicios, (ya los haré diario) me bañé y me puse mis pants; y me puse a escribirle una especie de tarjeta, con unas hojas con mariposas en donde escribí el poema de “Táctica y estrategia” y además le puse:

“Por los 2 dieciochos que llevamos

Y por todo lo que ha pasado en ellos”.

Me aseguré de que él no estuviera en su casa hablando por teléfono y la fui a dejar. Fue todo un show, conocí a su mamá, la cual me trató muy bien y que según Leonardo hace unas tortillas muy ricas. Me fui a mi casa y diez minutos después llegó.

-      Vámonos

-      ¡A dónde!

-      A ver a una cantante

-      ¡Ve mis fachas!

-      Te doy 10 minutos, ahora vengo

 

Se fue y cuando regresó, yo todavía no estaba lista. Tuvo que esperarme. Me puse una falda azul pegada y una blusa blanca, la de mis 18 años, unos zapatos negros y un suéter del mismo color.

-      ¡Hay Cristina, no era tan elegante!

-      ¿Qué tiene?

-      Noooooo

Me hizo sentir mal, pero no lo demostré. Después una cuadra de distancia de mi casa, ya me valía

-      ¿Con que cumplimos hoy 3 meses?

-      Si

-      ¿Qué, hoy fue el día del beso?

-      No

-      ¡¿Entonces?!

-      Tú dijiste una vez que el 18

 

Se echó a reír mucho, al recordar cuando lo había dicho. Sinceramente ese día no me hubiera gustado, especialmente en marzo. Aquel día mamá y papá “cumplían 20 años de casados” y también era cumpleaños de Pina, pero en fin. El caso es que yo estaba contenta, él. . . normal.

-      No me gustan las cartas personas.

-      Es que a ti no te gusta nada, ¡Nada!, ni mi ropa, ni el bilé en mis labios, ni las cartas, ni nada. Te diré lo que a mí no me gusta.  Que me digas “taradita” y menos estúpida, porque no lo soy en primer lugar, porque si lo fuera, no andarías conmigo. Porque yo no tengo porque saber todos tus albures y si tú nos oyeras hablar a Marcela, Adriana y a mí; tampoco nos entenderías y yo no tendría porque reírme de ti y menos porque decirte taradito. Pero tú no me respetas.

Ahí se acabó la discusión, ya habíamos llegado a casa de Beto y Magda, estábamos camino al teatro.

La cantante estuvo muy bien, me gustó muchísimo; canciones de la trova cubana, canciones muy simples en su significado en su ideología y sin embargo difícil de entender por su letra rebuscada. Pero temo que yo las veo con una mentalidad romántica como lo veo todo, cosa que Leonardo no ve. Él ve que esas canciones son la realidad y que los boleros románticos mexicanos que es la música que a mí me gusta, son la irrealidad total. Tal vez sea cierto una parte, tal vez, las canciones románticas están llenas de letras bonitas de cosas que nunca pasan. Pero yo me identifico con esa música, yo soy así, romántica. Me gustaría que un hombre me dijera cualquier letra de un bolero, porque me ganaría, me desmayaría y quizá me enamoraría de él para siempre. 

Tal vez sea cierto que esas cosas nunca pasan, pero tampoco lo que sus canciones dicen. Para mi esas canciones no quedan aquí, son para gente realmente simple, sencilla, limpia por dentro, del cerro, para gente capaz de morir por quien ama, para gente no maleada, a la que le da igual hacer el amor que decir te amo, y que a la vez, esto no es tan importante, porque ya se sabe. Esto tampoco pasa, entonces ¿cuál música es más real? La discusión fue muy larga, yo no sé nada de eso y me choca discutir de lo que no sé.

De pronto él empezó a hablar solo.

-      Es que Cristina, tienes 19 años no tienes que depender de tus padres si no quieres. Siempre has vivido en la irrealidad, en tu circulito, en tus amigas, todas semejantes y tienes miedo a salir de la fantasía, porque la realidad es muy dura.

Me solté llorando, sabía que era cierto, siempre pienso en volver, a lo anterior, a mi casa en Copilco y a todo lo que pensé algún día que no podía perder. Pero por otro lado – y cosa que él no sabe y no comprende, es que a pesar de esto, he estado 2 años luchando por estar en contacto con la realidad y quizá mil veces o más caí de nuevo en la fantasía, pero siempre consciente. He querido golpearme de una vez por todas en la dura pared de lo real y romperme la cabeza, para después una vez madura, que es lo que más deseo en este mundo ser, sentarme tranquila y consciente de lo que quiero a planear y hacer mi vida construyéndola de alguna manera consciente, como toda una mujer. Él no sabe esto, él no sabe que quiero trabajar saliendo de aquí e irme de mi casa a vivir sola, poniendo mi departamento, él no sabe que soy capaz, con tal de encontrarme a mí misma; conocerme, hacer algo en la vida diferente a los demás, a él mismo que no sé atrevería a hacerlo. Él no sabe que a veces quisiera huir a darme de golpes con la vida para aprender y ser alguien. Él no sabe que estoy harta de escuchar lo que está mal y lo que está bien, que lo quiero encontrar por mí misma, que estoy harta de que me engañen con conceptos que no siempre son verdad y que hacer parecer como necesarios como inviolables, como lo único existente y verdadero “el amor es eterno” y ¿Qué paso con él de mis padres? ¿Se murió? ¡Si, se murió! Entonces ¿Qué paso con el amor ETERNO? ¿Quién fallo?. . . y así con miles de más conceptos.

-      Te juro Leonardo que a veces los odio. Hoy cumplían años de casados. Me engañaron, me dijeron mil cosas que no eran verdad. Pero sin embargo los entiendo, ellos nunca se agarraron a golpes con la vida, ellos siempre vivieron en esa fantasía, donde todo tenía que ser bueno, si tú actuabas bien.

 

Esto se lo dije y otras cosas, llorando, no pude aguantarme.

Yo tengo la oportunidad de golpearme con la vida, saliendo de aquí, de la escuela, no tengo compromisos con nadie sólo conmigo misma, tengo que empezar a vivir, tengo que hacer algo por mí, tengo que apresurarme a luchar y a madurar para sentarme luego a contemplar que no soy igual, que hice algo por mí, que soy capaz.

Tengo miedo,

Pero no quiero pensar  en eso ahora,

Ni en ningún momento.