TOMO VII

Martes 28 de agosto de 1984

 

¡EL LUNES ENTRO A LA ESCUELA!  ¡Madre pura! ¡No es posible! Se me fueron estas vacaciones en 2 semanas y fueron 3 meses ¡No lo puedo creer!

Los años anteriores, para este momento ya estaba con ansias de entrar a la escuela y con mi altero de cuadernos ya forrados y listos, pero ahora, no tuve tiempo, ni de las ansias, ni de los cuadernos que tendré que comprar y forrar el sábado y el domingo.

 

¡¡¡¡ IMBECIL !!!

 

¡HOLA CARIÑO!

Tú solo mereces lo mejor…y eso me incluye a mi!!!

Eduardo.

 
 

 

 

 

 


¡Hay Dios! Como es posible que manden esas tarjetas, bueno… ¿Cómo es posible que las hagan? ¿Por qué los hombres se creen lo máximo a veces? Cada vez me cae más mal.

 

Hoy en el trabajo, me fue bien, como siempre con mucho trabajo y muchas cosas bonitas, como la gente, Laura, Norma, Martha y Alfredo. A veces pienso que me encantaría quedarme a trabajar ahí para siempre, (excepto por algunos inconvenientes llamados Eduardo Prieto) pero sólo me queda hasta el viernes y eso me pone triste. Hoy me tocó la comida a mí y ayer a esta hora (10:00 p.m.) estaba preparando todo. Hice atún con mayonesa y lechuga y una sopa de codito con jamón y apio, que me quedo mmmm.

A todos les gustó. Mañana le toca a Norma y yo tengo que llevar el postre, ya compré un pastel “Zwan”. Porque no pensaba meterme toda esta tarde en la cocina para que resultase un horroroso pastel.

 

Miércoles 29 de agosto de 1984

 

 

Hoy me pagaron, pero no la quincena que me deben sino la normal. Mañana iré a comprarme mis cuadernos. Domingo fue a buscarme hoy.