TOMO IX

27 de Enero de 1985

 

Total, que ya como a las 11:00 A.M., tocaron la puerta y cuando la abrí ahí estaban Marcela, Adriana, Maru y la maestra Olga.

-      Ay Miss, gracias por venir

-      Hola Cristy, ¿Cómo te sientes? ¿Cómo ésta tú abuelito. Vamos a verlo y te voy a enseñar a tomar  la presión

-      Gracias

 

Lo hizo así y mis abuelos quedaron fascinados de su amabilidad y simpatía cómo yo desde el año pasado que me daba anatomía y este que me da higiene mental. Se fueron y con el diagnostico de ella que decía que mi abuelo estaba mejor, mi abuelo y yo nos quedamos más tranquilos, pero  conscientes en el fondo de que en cualquier momento podía cambiar todo.

De ese día para acá, me he llevado mucho mejor que antes con mi abuelo, él era para mí, un extraño. He tenido que ir diario a tomarle la presión y sólo conmigo se deja, me hace bromas y dice que no está  dispuesto a tomarse las patas de perro cocidas en caldo de pozole como (yo) le he recetado.

Ahora han paso algunos días de el susto y ya muchísimo mejor, yo pienso que por su amor a la vida y por su orgullo porque siempre vera a la muerte de frente y le hará esperar hasta que él quiera y se reirá  de ella, porque así es el, estoy feliz de ser su nieta.