TOMO VII

24 de julio de 1984

Día de mi santo

 

Lo primero que ocurrió en la mañana, fueron las mañanitas cantadas muy quedito por mi mamá y cuando logré abrir los ojos, recibí la primera felicitación,  después mi tía, mi abuela, mi hermano, etc. En el trabajo nadie sabía, sólo el licenciado, pero no sé acordó y yo, a las 10 de la mañana, ya se me había olvidado que era mi santo y como me vestí sin chiste, aunque me sentía bien vestida y como no me organicé nada en especial, me figuraba un día como cualquiera.

Vine a comer quitándome los zapata en la calle y poniéndome los huaraches que traía en mi bolsa para así llegar más rápido y sin los estorbosos tacones. Llegué, comí a la velocidad de la luz y me regresé, hice el mismo proceso de los zapatos una cuadra antes de llegar y a las dos en punto chequé mi tarjeta. Entré a la oficina y sentada en mi escritorio, seguí haciendo el trabajo que había empezado en la mañana y de repente:

-        ¡Párate! que voy a darte tu abrazo, ¿Cómo se me pudo haber olvidado? ¡Es el colmo!, ahorita que abrí mi carpeta, vi:

“Ojo, Santo de Cristo”, Discúlpame   ¡¡¡FELICIDADES!!!!

-        No te preocupes Eduardo (Lic) está bien.

-        Bueno pues ahora, puedo invitarte a que comas con nosotros ¿Aceptas?

-        O.K.

 

Cuando salió de la oficina:

-        “¡Oh Dios! ¿De qué voy a hablar ahora? ¿Cómo debo comportarme?.....”

Poco tiempo después, como 3 minutos, entraron a la oficina, Humberto el Director de la escuela y atrás la Lic. Amalia que es la persona más agradable de todo aquel lugar, dice que su lema es –“una mujer agradable en donde quiera cabe” y lo lleva a la práctica perfectamente. Me dieron un abrazo y repitieron lo de Eduardo de acompañarlos a comer.

Salimos de ahí subimos los 4 al coche, las mujeres atrás. Llegamos a una taquería y me pidieron una bebida y yo hice mi primer ridículo en público, no sabía ni que pedir y cuando me preguntaron con qué, sólo se me ocurrió decir “Coca Cola” y resulta que ese bebida va con quina o Tehuacan, creo que entendieron que a mis 18 años, aunque no tenía por que, era una verdadera ignorante en el asunto de las bebidas, tampoco tenía porque saber mucho o algo como ellos. Lo que me dieron que creo que era coñac o vodka o no sé que, sabía verdaderamente a diablos y mientras ellos se tomaron “solamente” 3. Comieron y brindamos por mi santo. Era la primera reunión con gente de “mi trabajo”, la primera sin amigas o chavos de mi edad y sobre todo, sin mi mamá.

Hay algo           que me pone nerviosa y que a veces me molesta, Eduardo, el licenciado es exageradamente caballeroso conmigo, pero “exageradamente” y no cabe duda de que me tira los canes. Va a verme a la oficina por lo menos dos veces al día, me toma del brazo al pasar, me invita a platicar con él a su oficina y hoy me prestó su paraguas, todo sin faltarme al respeto ni con la mirada. ¡Oh no! Ni siquiera quiero pensarlo, es muy grande para mí (30 años), además no me gusta ni él, ni sus manos, ni su manera de tratar de que yo me entere de que él es una buena persona, romántico, caballero y sobre todo, que busca una novia justo como yo.

Cuando llegué a casa, me habían hablado por teléfono, sólo una llamada y preguntaron:

-        “¿Esta la señorita Dovalí?”

No sé porque, pero presiento que fue mi maestro Memo, es el único que me llamaría así, mamá me regaló un chocolate pues dijo no tener ni un quinto, pero me alegró mucho y le di un abrazo que yo gocé.

En la recamara había unas flores, realmente hermosa, me alegré al pensar que serían de papá, pero él ni siquiera se ha de haber acordado, pensé cuando vi que la letra no era de él, me entristecí.

Todos esperaban impacientes que abriera la tarjeta. Pensé que quizá de mi amigo Eduardo…. “¡de Ivanno!  ¡de Eduardo García!”

“Cris, por favor no sueñes”

Me dije y cuando la abrí:

 
 

24/VII/84

 

CON MUCHO CARIÑO PARA TI

DE MARCO A.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tuve que sonreírle a mamá y fingir emoción, aunque no creo que me haya salido muy bien que digamos, después tuve que hablarle para darle las gracias.

Son rosas realmente lindas, pero si hubiesen sido de otra persona…

Nadie más me ha hablado, ninguno de todos mis amigos, ni siquiera mis hermanos, pero no estoy triste, se que suele suceder, a mi muchas veces se me han olvidado los santos de mis amigos. Mi abuelo me regalo $500.00 y quizá el sábado me regalen un pastel.

 

 

Jueves 26 de julio de 1984

 

Después de todo, trabajar no es tan feo como pensé el primer día que llegué aquí, conoces gente y siempre tienes algo que hacer en lugar de estar encerrada en casa, echada en la cama o viendo como mi abuela hace la comida.

 

“Como me gustaría tener una casa muy bien amueblada y decorada por mí, con todo a mi gusto y llena de plantas; un esposo que me necesitara todos los días y que estuviéramos enamorados,  pero muy enamorados, que fuese guapo y muy cariñoso conmigo; muchos hijos, sanos e inteligentes y tiempo para cuidarlos y educarlos como se debe; una licenciatura y una maestría en administración de empresas turísticas y tener un empleo de gran importancia en donde gane mucho dinero para vivir bien y que nada les falte a mis hijos, quiero que ese trabajo sea agradable y que yo este rodeada de gente decente y bonita, que sea un trabajo de acuerdo con lo que a mí, me gusta hacer como organizar y dirigir”.

 

¿Qué de todo esto se me va

a conceder?

 

 

 

Esto lo escribí ayer, porque estábamos en el despacho y el licenciado y Amalia, hablaban de sus vidas, los dos son solteros y ya grandes, bueno 30 y 31 años y ella tuvo que elegir entre su carrera o casarse y creo que es una difícil decisión, el otro no ha encontrado con quien y dice que la soledad es horrible, espero que nunca me encuentre en ninguna de estas situaciones, por eso cuando llegué a la oficina con un poco de ganas de estar triste y llorar, sin nada que hacer y yo estaba sola en la oficina, pues me puse a escribir lo que para mi vida ha planeado y soñado tanto en esas pocas palabras-